Max Augusto Ken “Branson” (Massachussets)

afotos_16“Nasío” en el barrio chino de la ciudad de Massachusetts, de madre folklórica y padre crapulista ilustrado, se matriculó en la carrera de empresariales, licenciándose en tiempo récord tras sólo 17 años en la facultad por su falta de facultades.

Al ser un auténtico visionario para los negocios, hizo fortuna gracias a su empresa de ropa interior femenina “Puter than the chickens”, adelantándose al fenómeno tanga tan característico de la primera década de los dos miles. También montó una fábrica de pintado de pollos y pollas en colores chillones para su venta ilegal en los mercados negros de animales.

Posteriormente, en un alarde de valentía y rebeldía (que te gustaría comerte la pavía), dedicó una larga temporada a hacer lo que más le gustaba: NADA (bueno ahora lo llaman retiro espiritual o año sabático).
Tras muchos años dedicándose a la ardua tarea de la “dolce far niente”, y habiendo dilapidado toda su fortuna, tuvo que aceptar la oferta de aporrear inmisericordemente “la guitarra esa rara con 4 cuerdas na más”, más conocida como bajo en los ambientes musicales de Nueva Orleáns y alrededores. Evidentemente, su ingreso en Versión Española fue instantáneo una vez se verificó que su falta de talento para el instrumento quedaba ampliamente compensada por el hecho de ser el que menos cobraba de los bajistas disponibles y dispuestos.

Alterna en la banda funciones musicovocales y empresariales contables, llegando hasta 33 solamente. Y en sus múltiples ratos libres machaca los relojes que funcionan con un martillo y emula al hombre murciélago con nocturnidad y ensañamiento “per se”.

Promete reconducirse y reinsertarse por última vez.